Respirar. En la montaña o en el fondo del mar. De un día al otro, saber que estas ahí, presente, la única forma de entender que adentro hay algo, la mente, tal vez el alma. Sentir la vida desde lo esencial, desde lo que realmente importa, conectar con el entorno, con el mundo, con la empatía, ¿con Dios?. Entender la grandeza del mundo, la que regala colores. Y esos velos que poco a poco te han ido poniendo para nunca saber lo que te hace sentir vivo, libre, lleno.
Los últimos días, llenos de vida, de amor, de luz.Gracias