jueves, 4 de abril de 2013

Dejarlo todo y largarse




Esa sensación de vacío que en la vida a veces sentimos. Por más que tengas todo resuelto,  la mejor esposa, un buen trabajo, yo que se... sin embargo lo único que de verdad te empuja es el deseo de dejarlo todo y largarte. Pero te da miedo, nunca tienes ni tendrás los cojones para hacerlo porque sencillamente naciste en un mundo que te atrapa y no te deja ser feliz. Un mundo donde todos esperan y pocos viven. Solo los valientes toman la decisión de cambiar, de salirse del sistema, de dejarlo todo y largarse. Ya no sientes nada, nada que te motive, rara vez te sorprendes con algo, dejas que tu vida siga, viendo, pasmado, como pasan las horas enclaustrado en cuatro paredes con las ventanas cerradas, todo oscuro, pensando solamente en si serás capaz de dejarlo todo y largarte. Los más cobardes toman la decisión más valiente, desaparecer por completo a veces sin dejar siquiera una nota de despedida. Solo aprietan el gatillo porque nunca fueron capaces de dejarlo todo y largarse. Otros se conforman con seguir como maquinas viviendo sus vidas rutinarias, levantarse a la misma hora, tomarse el mismo cafe aguado, tomar el bus, ir al trabajo, volver a su casa saludar a su mujer y acostarse a dormir otra noche más, desilusionado porque ya ni el sexo es atrayente, porque la costumbre mata hasta las ganas del mejor orgasmo. Siempre resignado por no haberlo dejado todo y largarse. ¿Quién serás tu al final de los tiempos? el mismo de siempre, el puto ciclotímico que en sus picos de bienestar se dejaba cegar por el mentiroso y siniestro optimismo que de un tiempo para acá lo venden a un precio muy alto los medios y sectas que te empoderan con el cuento de que en la vida todo lo puedes tener, y que en sus picos de oscuridad nunca tuvo los cojones para hacer lo que de verdad sentía. Dejarlo todo y largarse, dejarlo todo y largarse.

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